Bella y Genial
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9 Divas de la pantalla del siglo pasado cuyos trucos para realzar su belleza no nos dejaron indiferentes

La belleza parece ser una aspiración y un mandato, sobre todo femenino. La piel fresca y tersa, el cabello brillante y una figura deseable son casi un deber aún hoy día. Y esta tarea fue todavía más exigente e implacable para las mujeres de principios del siglo XX, ni qué decir si eran estrellas de cine. Ellas, muy lejos de la era del lifting, se las ingeniaban con trucos tan caseros como sorprendentes para sostener contra viento y marea una apariencia de juventud eterna.

En Bella y Genial queremos mostrarte la astucia de las verdaderas divas de Hollywood. Puede que algunos de sus trucos te resulten algo impactantes, pero también habrá otros que querrás probar ya mismo.

Brigitte Bardot humedecía sus mechones con saliva

Los rizos de Brigitte Bardot eran tan hermosos como sus labios rellenos y su impresionante figura. Pero para lograr un cabello ondeado perfecto recurría a un truco ingenioso, aunque algo repugnante: usaba saliva. Humedecía los rizos más largos, los retorcía con fuerza y ​​los escondía detrás de las orejas. El resultado: unos magníficos mechones rizados.

Twiggy usaba 3 juegos de pestañas postizas

Para armar su propia imagen, Twiggy se inspiró en una muñeca con pestañas enormes que tenía cuando era pequeña. Maquillarse le tomaba una hora y media, y siempre ponía la alarma antes de cada procedimiento. Primero pegaba 3 capas de pestañas postizas en los párpados superior e inferior; después pintaba pestañas adicionales sobre la piel y al final les daba volumen a los labios.

Joan Crawford aplicaba ácido bórico sobre sus párpados

La popular actriz de los años 30 convirtió la preservación de su belleza en un verdadero culto.

  • Inmediatamente después de lavarse la cara por la mañana, se enjuagaba el rostro con agua helada 25 veces para que su piel se notara fresca y tersa. ​​Luego se aplicaba una crema hidratante.
  • Se untaba la piel de los codos con jugo de limón para mantenerla suave y juvenil.
  • Para hacer el blanco de sus ojos tan blancuzco como la nieve, se aplicaba tampones empapados en ácido bórico sobre los párpados.
  • Y masticaba chicles en cantidades enormes para mantener una hermosa línea de mandíbula y una piel tonificada.

Jacqueline Kennedy cubría su cabello con bufandas de seda

Para mantener su cabello brillante y hermoso, Jacqueline Kennedy utilizaba varios trucos a la vez.

  • Dormía sobre fundas de almohada de seda en lugar de algodón para conservar su pelo suave y dócil.
  • En la calle, solía cubrírselo con una bufanda de seda para que el peinado no se desarmara o simplemente para descansar de los cosméticos.
  • Y se untaba las puntas con aceite, la mayoría de las veces de lavanda, para protegerlas de la desecación.

Jacqueline tenía otro secreto del que podemos tomar nota: no se maquillaba llamativamente y, a la vez, elegía un tono de lápiz labial que combinara perfectamente con su vestido.

Lucille Ball se afeitó las cejas

En las décadas de 1920 y 1930 eran populares las cejas delgadas como agujas. Muchas mujeres se las depilaban o incluso se las afeitaban. Las actrices de Hollywood de 1930 dibujaban con un lápiz un arco en relieve para agregar más dramatismo a su imagen. Para conseguir un pequeño papel en la película Escándalos romanos (1933), la actriz de cine Lucille Ball tuvo que afeitarse las cejas completamente, y nunca le volvieron a crecer.

Rita Moreno luchaba contra las erupciones con un cepillo duro

En la época de la juventud de Rita Moreno se utilizaban dos medios para combatir el acné: una gran cantidad de rayos ultravioleta y una mezcla de alcohol y acetona. La actriz se sentaba al sol durante horas, pero el resultado no se hacía ver. Entonces, ella misma inventó un método para deshacerse de la grasitud y las erupciones. Todos los días exfoliaba la capa superior de la piel con un cepillo duro. Además, mezclaba la base de maquillaje con agua para que esta se asentara en una capa delgada e invisible.

Mae West utilizaba aceite para bebés

Los humectantes favoritos de la controvertida actriz y dramaturga Mae West eran el aceite de coco y de bebé. El secreto, aseguraba, estaba en calentarlos antes y aplicárselos tibios.

Marlene Dietrich recurría al lifting facial

En los años 40, cuando la cirugía plástica apenas estaba en su infancia, Marlene Dietrich logró inventar un reemplazo gentil y completamente seguro para ella. Para ocultar las arrugas de su frente, se estiraba la piel y la aseguraba con un apósito escondido debajo de una peluca o de su propio cabello. Y a medida que se volvía aún mayor, encontró una manera de eliminar la piel flácida de su barbilla. Para esto la ayudaba una fina cadena de oro que extendía debajo del mentón y sujetaba detrás de las orejas.

El cabello de Marlene era maravillosamente brillante gracias a una peluca salpicada de polvo de oro real.

A Marilyn Monroe no le gustaba mucho lavarse el cabello

La reconocida estrella de cine tenía muchos secretos para realzar su belleza.

  • Para mantener su hermoso color platinado el mayor tiempo posible y, al mismo tiempo, no quemarlo con peróxido, Marilyn Monroe trataba de lavarse el cabello lo menos posible. Y para que a pesar de esto pareciera limpio, usaba talco para bebés.
  • Su maquillador, Allan Snyder, lograba el efecto de unas pestañas exuberantes cortando unas pestañas postizas por la mitad y pegándolas solo en las puntas de las naturales.
  • En el arsenal de la bella mujer también había un prototipo temprano de un sujetador push-up de forma cónica. Tenía 4 copas en lugar de dos. Dos sostenían el busto y las otras lo hacían ver más voluminoso.

Por cierto, contrariamente a la conocida declaración de la actriz de que por la noche una mujer debía vestirse solo con unas gotas de Chanel n.º 5, al acostarse la diva se ponía un sostén, creyendo erróneamente que esto evitaría la flacidez de los senos.

¿Qué haces tú para lucir más bonita o joven? ¿Qué truco casero puedes compartir aquí, con nosotras?

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