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12 Cosas que cambian en la familia cuando tienes un segundo hijo

Si eres la hija menor, seguro experimentaste algunos de estos cambios por parte de tus padres. Cuando estos son primerizos, siguen las sugerencias al pie de la letra: limpian a cada minuto o mantienen al bebé bien abrigado. Pero con el tiempo y la experiencia aprenden, que si bien hay que ser cuidadosos, no hay que serlo de manera exagerada. Por eso, cuando llega el segundo o el tercer bebé, sus comportamientos son mucho más relajados y despreocupados. Ahora, su única inquietud, es encontrar un espacio del día para descansar.

1. Los gadgets dejan de ser el peor enemigo

Por supuesto, conviene limitar el tiempo que los niños pasan con los distintos dispositivos. Y cuando un hijo querido se queda con el teléfono y el ordenador durante horas y horas, esto produce una sana preocupación en los padres. Pero con el tiempo, las madres y los padres se vuelven más flexibles y cambian las reglas estrictas. Si hay que hacer dormir de inmediato a un niño pequeño, se puede dejar a un niño mayor 5 minutos más frente al televisor.

2. Las delicias culinarias son cosa del pasado

Todos los padres quieren lo mejor para sus hijos. Por eso, al principio, le prestamos mucha atención a la alimentación del bebé, seleccionando cuidadosamente los alimentos más frescos y pasando mucho tiempo en la cocina. Si el niño se niega a comer, los adultos que lo cuidan buscan todo tipo de opciones que puedan sustituir a los alimentos inadecuados. Pero es difícil preparar comidas diferentes para todos en una familia de cuatro miembros. Mucha gente prefiere las recetas sencillas y sin complicaciones.

3. Las bacterias ya no parecen tan temibles

Al principio, los padres esterilizan y limpian con diligencia todas las superficies y materiales que de alguna manera entran en contacto con el bebé. Pero el miedo a todo tipo de bacterias desaparece con el tiempo, y los estándares de limpieza cambian. No es necesario planchar la ropa de ambos lados, ni limpiar las estanterías y los juguetes con toallitas con alcohol.

4. Los comentarios de los desconocidos son menos dolorosos

A medida que los niños crecen, los padres ganan experiencia. Y con ello llega la confianza. Mientras que en los primeros meses las críticas de los demás (familiares y no tan familiares) pueden resultar molestas y causar pánico. Al cabo de unos años, las madres y los padres se vuelven más “resistentes”. Lo primero que les importa es su propia comodidad y la de su hijo, y luego la opinión de los demás.

5. Tienes una actitud completamente diferente hacia el tiempo libre

Con la llegada de un segundo hijo a la familia, el tiempo libre se convierte en un lujo inalcanzable. Incluso una media hora más de sueño parece una bendición. Si conseguimos encontrar unos minutos para nosotras mismas, puede ser difícil decidir en qué gastarlos: leer un libro, darse una ducha o hacer una escapada rápida a la tienda. Y eso, esperando que, justo en ese momento, no se les ocurra necesitar a mamá.

6. Dejas de darle tanta importancia a la ropa de los niños

La ropa de los bebés primerizos suele elegirse con cuidado y cariño. Aunque el niño no se sienta muy cómodo con ella y solo la lleve un par de veces. Si el bebé es travieso y se niega a abrigarse, un adulto puede dedicar mucho tiempo a convencerlo de que es necesario. Cuando en el paseo tienes que reunir a los dos niños, la belleza y el confort pasan a un segundo plano. Que se pongan lo que quieran. Lo principal es salir de casa antes de la puesta del sol.

7. Ves algunas cosas con más sencillez

Los padres suelen dedicar más tiempo al primer bebé y se preocupan mucho más en diferentes momentos. Sin embargo, con el nacimiento del segundo hijo, queda tan poco tiempo que las prioridades de las mamás y los papás cambian. Y lo que antes solía ser aterrador (la ropa sucia, una pala de juguete en la boca del bebé o un caramelo recogido del suelo) parece una auténtica tontería.

8. La imagen de los padres ideales es cosa del pasado

Ya con un solo hijo es difícil estar a la altura de las expectativas de la gente sobre lo que es un padre modelo. Y cuando llega un segundo hijo a la familia, todos estos esfuerzos parecen inútiles y pasan a ser secundarios. Empiezas a darte cuenta de que cualquiera puede estar agotado, frustrado o enfadado. Y no debes exigirte lo imposible a ti mismo ni a los demás.

9. Empiezas a darte cuenta de que todos los niños se comportan mal en ocasiones

Todos los niños son diferentes y pueden no comportarse bien a veces. Así, a medida que su propio hijo crece, los padres aprenden la dura verdad: en ocasiones las normas y los enfoques de crianza pueden cambiar. Además, muchas cosas pierden importancia con el paso del tiempo. Por ejemplo, un vestido al que se le ha derramado jugo o un pequeño escándalo en una tienda.

10. La cantidad de fotos de los niños se reduce

Por lo general, los padres están ansiosos por coleccionar fotos de su primer hijo e incluso las organizan en un álbum. Pero con el nacimiento del segundo bebé, no hay tiempo para eso. No es fácil reunir a dos niños en el espacio de un solo fotograma. Aunque un adulto paciente consiga poner a los dos niños inquietos uno al lado del otro, empezarán a girar la cabeza y a mirar en distintas direcciones. Una toma escénica exitosa es como ganar la lotería.

11. La limpieza y el orden ya no son una prioridad

Con la llegada de los niños, la idea de un hogar ideal cambia rápidamente. Aunque al principio los padres intentan luchar contra el caos y limpiar todo en la medida de lo posible, con el nacimiento de un segundo hijo, suelen abandonar estos esfuerzos inútiles. Naturalmente, es mejor mantener la casa ordenada. Pero si te lleva demasiado tiempo limpiar, siempre puedes recurrir a los servicios de un profesional o pedir ayuda a tus familiares.

12. Entiendes que no es necesario comprar exclusivamente cosas caras y nuevas

Criar a los hijos no es barato. Son los impresionantes gastos los que les impiden a muchos padres pensar en aumentar la familia. Hay muchas cosas que comprar. Y, preferiblemente, todas ellas deben ser nuevas y estar a la moda. Pero con el paso del tiempo, los adultos aprenden a priorizar. Una buena escuela es importante. Pero un cochecito puede ser de segunda mano, siempre que siga siendo fiable y cómodo.

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