Bella y Genial
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Winona Ryder compartió el desafío que fue dejar su imagen de niña para interpretar roles de adulta

El medio artístico puede ser un mundo feroz. Después de grandes éxitos, mantenerse vigente suele ser algo complicado, especialmente para quienes alcanzan la fama a tan corta edad. ¿Cuántos actores o actrices de los 90 ya no vemos hoy en casi ningún proyecto? Es triste que muchos de ellos ahora vivan solo en nuestra memoria; sin embargo, hay unos pocos, como Winona Ryder, que regresan más fuertes que nunca tras haber desaparecido un largo tiempo de los reflectores.

Por eso en Bella y Genial, queremos contarte la complicada transición de niña a adulta que vivió la actriz y cómo eso la llevó a descansar por un rato de la actuación. Nosotras estamos felices de tenerla de vuelta en la pantalla, esperamos que tú también.

El nacimiento de una gran estrella

Winona se ganó el reconocimiento y cariño del público desde que era apenas una adolescente gracias a su talento y carisma. La primera película que colocó a la actriz estadounidense en la mira fue Beetlejuice, en la cual participó con solamente 16 años. Aunque era muy joven, Winona logró destacar por su madurez e inteligencia.

A pesar de las advertencias de su agente, quien consideraba que su siguiente papel arruinaría su carrera, la chica decidió interpretar a Veronica Sawyer en la película Jóvenes asesinos: atracción letal, una joven atormentada por pertenecer a un grupo de chicas populares que no siempre actuaban correctamente. Winona defendió su elección de trabajar en la película para poder lanzar un mensaje y transmitir los problemas de la adolescencia en la sociedad actual.

Lo cierto es que la joven ya había sido víctima de los estereotipos de la industria desde los 15 años. Cuando recién estaba comenzando, algunos directores habían dicho que no era “lo suficientemente bonita” para convertirse en una estrella de cine e incluso intentaron disuadirla de buscar una carrera en la actuación.

Ryder recordó una experiencia que la marcó en específico: “Estaba en una audición y estaba en medio de una oración cuando la directora de casting dijo: ’Escucha, niña. No deberías ser actriz. No eres lo suficientemente bonita. Deberías volver al lugar desde donde sea que viniste e ir a la escuela’”.

Los obstáculos no le impidieron brillar

Sin embargo, la actriz no dejó que las críticas detuvieran sus sueños. Siendo hija de escritores, Winona fue educada en un ambiente intelectual que le ayudó a pensar sobre sí misma y sobre su apariencia de una forma distinta y más madura que la mayoría de los adolescentes a su edad. Afortunadamente, el tiempo demostró que todas esas personas que aseguraban que no tenía el don estaban muy equivocadas.

Tras consagrarse como una revelación con tan solo 19 años, la década de los 90 estuvo llena de éxitos para Winona. Con películas como El joven manos de tijera, en la que interpretaba al interés amoroso del protagonista, su entonces pareja Johnny Depp; Drácula; Sirenas La edad de la inocencia, la actriz había demostrado que era mucho más que una cara bonita.

Ryder reconoció que, al principio de su carrera, mientras era una jovencita sin pasado, la prensa la trataba como la niña dulce y tierna de Hollywood; sin embargo, conforme fue creciendo frente a las cámaras y comenzó a vivir sus relaciones ante los reflectores, las cosas fueron cambiando. En una ocasión, confesó su opinión sobre la fama: “Michelle Pfeiffer dijo en una entrevista que actuaba gratis; sin embargo, exigía enormes cantidades de dinero por tener que vivir en el ojo público. Ella tiene toda la razón”.

Una transición difícil que inició el declive de su éxito

Después de convertirse en la chica de oro de Hollywood, ganar un Globo de Oro y estar nominada dos veces a los Óscar por La edad de la inocenciaMujercitas, la carrera de Winona comenzó a decaer al cumplir los 30. La actriz atribuyó este hecho a la dificultad para cambiar la imagen de jovencita que había interpretado en sus papeles anteriores y evolucionar hacia papeles de su edad.

“Fue difícil encontrar esa transición a papeles de adulta”, reveló años después en una entrevista. “Pero en realidad disfruto mucho envejecer, porque pasé por un período de tiempo en el que técnicamente tenía la edad suficiente para los roles, pero siempre se me asociaba con aquellos de más joven. Durante mis 30, siempre fue de esa manera”. También admitió que cometió el error de esperar que la industria la reconociera todo el tiempo: “No puedes mirar a la industria para que te valide como persona porque eso puede llevarte a una decepción increíble”.

Fue en 2001 cuando, después de una serie de problemas personales, la actriz supo que psicológicamente se encontraba en un lugar en el que simplemente quería parar, así que decidió alejarse de los medios y ponerle una pausa a su carrera. “De una manera extraña, fue casi como lo mejor que podría haber pasado, porque nunca antes me había hecho la pregunta de ’¿Está bien si no actúo? ¿Hay algo más?’, porque eso era todo lo que realmente conocía”, confesó Winona.

“Tuve la oportunidad de explorar durante mi ’pausa’. Tuve mucha suerte, porque cuando todo lo que has hecho es una sola cosa, te vuelves un poco inseguro, ya que esta ciudad puede hacerte sentir aislada y sientes que no eres capaz de hacer otras cosas”, reveló la actriz.

La oportunidad de retomar su carrera

Durante los siguientes años, Winona apareció en papeles pequeños en películas como Star Trek, El Hombre de Hielo, Los Informantes o la premiada El Cisne Negro, en la que su personaje precisamente padecía las consecuencias del ocaso de la juventud al ser remplazada por una bailarina más joven. Sin embargo, a pesar de estas pequeñas apariciones, la actriz no logró recuperar su estatus de protagonista hasta el 2016.

Fue entonces cuando la serie Stranger Things, producida por Netflix, le ofreció la oportunidad de protagonizar a Joyce Byers, una madre valiente dispuesta a todo por sus hijos, personaje que volvió a colocar a la talentosa Winona entre las favoritas del público. La actriz confesó que, al empezar a actuar tan joven, secretamente, siempre deseaba ser mayor, y ese día había llegado: “Para mí, finalmente estoy logrando interpretar a alguien de mi propia edad, y es liberador. No me gustaría volver a interpretar a la chica ingenua”.

Respecto a su personaje Joyce, Winona ha revelado que muchos la cuestionan sobre cómo es capaz de meterse en la piel de una madre, si ella misma nunca lo fue. La actriz asegura que ha llegado a comprender a Joyce y a sentir mucha compasión por el personaje, ya que siente que es una mujer que tenía sueños para su vida; sin embargo, tuvo hijos y se vio obligada a renunciar a ellos, algo con lo que probablemente muchas mujeres se sentirían identificadas.

“Me hizo pensar en todas las mujeres que conozco que tienen hijos, que cuando hablan de cualquier cosa negativa sobre sus vidas como mamás, siempre dicen: ’Pero amo a mis hijos, no los cambiaría por nada del mundo’. ¡Como si se sintieran culpables por siquiera insinuar que querrían algo aparte de los niños! Es algo raro”, expresó la estrella.

Aunque, en un principio, Winona no descartaba la posibilidad de convertirse en madre, en realidad los años pasaron y simplemente no sintió ese deseo. Sin embargo, ella asegura que ser madre no es la única forma de tener niños en su vida, y actualmente está disfrutando de ellos a través de sus sobrinos.

En realidad, Winona comparte otras cosas con su personaje en Stranger Things más allá de la maternidad. Al igual que Joyce, la actriz atravesó momentos complicados con la ansiedad y la depresión en su juventud, mientras el mundo pensaba que debía sentirse afortunada con todo el éxito, la fama y el dinero que tenía: “Hay una percepción de mí, que soy supersensible y frágil. Y soy supersensible, y no creo que eso sea algo malo”, reconoce abiertamente.

Una versión más feliz de ella misma

Winona asegura que no se arrepiente de haber hablado públicamente sobre su lucha contra la depresión, ya que eso ha incitado a otras mujeres que están pasando por lo mismo a agradecer su sinceridad y confesarle lo mucho que ha significado para ellas. La actriz ha aprendido a aceptarse y a dejar atrás los momentos en los que se sentía avergonzada o abrumada por el concepto que los demás tenían de ella.

Actualmente, la estrella disfruta de una nueva etapa de madurez en la actuación y ha probado con su enorme talento que es mucho más que aquella jovencita que estaba de moda en los 90. Recientemente lo demostró, cuando el diseñador Marc Jacobs sorprendió a todos al dar a conocer que la actriz es la nueva cara de su marca, y que promocionará el lanzamiento de su más reciente creación: el bolso “J Marc”.

Después de haberse distanciado hace un par de años, los viejos amigos regresan para trabajar juntos en esta campaña. Para ello, Winona tuvo una sesión fotográfica luciendo prendas al estilo grunge, que son las favoritas del diseñador, y que recuerdan a la primera sesión que tuvo la actriz para la marca en 1992.


No cabe duda de que Winona ha resurgido con más fuerza y se ha convertido en el mejor ejemplo de que la edad no es un impedimento para perseguir nuestros sueños, y que hacer aquello que nos apasiona es el mejor camino al éxito.

¿Cuál es tu película favorita de los 90s? ¿Tienes algún crush famoso de aquella época a quien extrañes ver más en pantalla?

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