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21 Mamás cuentan qué ocurrencias sin sentido hicieron llorar a sus pequeños

Los niños tienen el poder de darnos dolores de cabeza, pero también de sacarnos carcajadas por su gran imaginación. Sin embargo, hay momentos en que ésta juega en su contra y hace que lloren o se entristezcan por los motivos más extraños. Es entonces cuando solo nos queda consolarlos, aunque a veces no sepamos bien cómo.

La creatividad de los pequeños es infinita. Por eso, en Bella y Genial, buscamos anécdotas de padres que cuentan las razones más originales por las que sus retoños han tenido un arrebato incontrolado de llanto.

  • Mi hijo lloró porque el agua de su cantimplora estaba “cruda”. © Yoha Rizzotti / Facebook
  • Mi hija lloró porque no la tapaba bien, tuve más de 5 intentos en los que la envolvía como tamal para que no quedara ni una parte fuera, pero por alguna extraña razón, su pie se salía del cobertor y eso era inaceptable. © Saucedo Jessica / Facebook
  • Mi hijo lloró porque el pelo se arrastraba en la almohada. © Catalina Delgado / Facebook
  • Mi niña cuando tenía 1 añito lloraba porque no quería la arena de la playa en los pies. Decía que eran bichos. Estuvo bañándose con medias hasta los 3 años © Yenny Márquez Sánchez / Facebook


  • Estaba con mi niño de 3 años preparándolo para dormir y me dijo: “Mamá, quiero agua”. Fui a la cocina; de pronto lo escuché gritar con todas sus fuerzas “¡mamá!”, y comenzó a llorar incontrolablemente. Yo corrí a ver qué pasaba y entre lágrimas me dijo: “Mamá, tengo un hueco, tengo un hueco”, y yo aterrada revisándolo a ver dónde o qué le había pasado y resulta que el hueco era su ombligo. © Silvia Sánchez / Facebook
  • Mi nena hoy lloraba desconsoladamente por su dedo y tratamos de atender su dolor, pero ella no sabía qué dedo era. © Angie Litxi Villamizar de Aguirre / Facebook
  • Mi hijo menor lloró porque lo metieron al aula de la guardería luego del recreo y dijo que se le iba a quemar el pollo que estaba cocinando. El pollo era de plástico. © Vivian Chaves Chinchilla / Facebook
  • La mía lloró porque no podía arrancarse el “pellejito” de la oreja, o sea, el lóbulo, porque le estorbaba. También lloró porque le dije que ella era una niña, pero quería ser perro. Tiene 3 años. © Sandra Melissa Bustamante / Facebook
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