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10 Vestuarios icónicos del cine que nos llevaron de vuelta al pasado por su acertado diseño

Las películas de época suelen ser bastante interesantes, porque nos trasladan a otro tiempo gracias a los detalles de la moda. ¿A quién no le gusta ver esos voluminosos vestidos, esos atuendos elegantes y esas telas tan delicadas y lujosas? La mayoría de los filmes cuidan hasta el más mínimo detalle para lograr su representación, pero hay otros que van más allá, persiguiendo ser la copia exacta de lo que se usaba, e incluso le agregan elementos creativos que también cuentan su propia historia.

En Bella y Genial dimos un salto al pasado para traerte una recopilación con los atuendos icónicos más detallados históricamente, y acá te contamos en qué se inspiraron para ser creados.

Emma (2020)

La diseñadora de vestuario ganadora del premio Óscar Alexandra Byrne estudió cuidadosamente los archivos, los diseños vintage y las telas del Período Regencia para comprender qué colores, telas y prendas de vestuario eran populares en el siglo XIX.

Mucha gente piensa erróneamente que en aquellos días, la gente se ponía ropa de tonos sombríos y descoloridos. Pero en realidad, las seguidoras de la moda adineradas de aquel entonces trataban de destacar su gusto y su estatus a través de sus atuendos. Por ello preferían las telas lujosas y lucían una abundancia de colores. Por lo tanto, Byrne decidió desmentir la confusión y mostró una amplia gama de tonos: desde el rosa pálido hasta los ocres más intensos.

Byrne también se inspiró en algunas piezas de museo. Por ejemplo, el Spencer rosa pálido con el que aparece Emma en realidad formaba parte del look de las seguidoras de moda del Período Regencia. En la década de 1790, solo los hombres usaban este saco corto, pero luego pasó rápidamente a los hombros de las mujeres. La chaqueta Spencer ayudaba a las chicas a diversificar de alguna manera los aburridos vestidos blancos que eran comunes a principios del siglo XIX.

En varias ocasiones, Emma y otros personajes aparecen con unas camisetas típicas de este período: una pechera delgada con pliegues. Durante el día, las chicas las usaban sobre el vestido para cubrir su cuello y la zona escotada.

Este vestido aireado es otro ejemplo de que los atuendos fueron creados con detalle. En uno de los acontecimientos sociales, Emma luce una copia exacta de un vestido de seda brillante de la década de 1810. El equipo de diseñadores de vestuario hizo todo lo posible y repitió la fina ornamentación que adorna el dobladillo y la parte superior del atuendo.

Mujercitas (2019)

En 2020, esta película fue galardonada con un premio Óscar al mejor vestuario. Y aunque Jacqueline Durran cometió algunas inexactitudes históricas, hay momentos en los que el diseño de los atuendos fue pensado cuidadosamente de acuerdo con la época.

Por ejemplo, a primera vista, parece que la bufanda verde brillante de Meg se ve fuera de lugar, porque una chica con su estado financiero no podía darse el lujo de usar telas de colores costosos e intensos. Pero, en realidad, en la década de 1850 los tintes sintéticos comenzaron a producirse a escala industrial. Y colores como el azul real, el morado brillante o el verde de Meg se volvieron disponibles para las personas normales.

La joven Victoria (2009)

La talentosa Sandy Powell fue la encargada de retratar a la reina Victoria y en 2009 obtuvo el Premio Óscar al mejor vestuario, dos premios BAFTA al mejor maquillaje y peluquería y las nominaciones del Critics’ Choice Awards al mejor vestuario. La diseñadora se inspiró en los mismísimos diarios de la monarca, en las exhibiciones de sus vestidos en el palacio de Kensington y en los archivos nacionales de historia del país.

La trama sucede desde 1837 hasta la década de 1840, un período en el cual la moda tiene una transición del estilo del Romanticismo al del Segundo Imperio. Cabe resaltar que la reina Victoria fue un parteaguas de la moda al incorporar el vestido blanco adornado con encajes para los atuendos nupciales, además de otros estilos, como los escotes que dejaban ver los hombros, las mangas muy voluminosas, las camisas con boleros y los adornos de encaje.

Además, estos diseños, casi réplicas de los atuendos reales, muestran en el filme la transición de una joven Victoria a una reina madura por medio de detalles como tocados, encajes y los colores que se van volviendo sobrios y simétricos.

Titanic (1997)

Deborah Lynn Scott, quien ganó un Óscar por su impecable trabajo, fue la encargada de crear los atuendos. El director le pidió que transmitiera el espíritu de la época con precisión, dado que la trama se basaba en un conocido acontecimiento histórico. La diseñadora de vestuario investigó esa época y leyó muchos libros sobre etiqueta para comprender con qué atuendos se suponía que debían aparecer los representantes de la alta sociedad en público.

Así que, cuando vemos a Rose por primera vez en la pantalla, ella sale con un traje de rayas, que es casi una copia de un traje que aparece en una revista de moda francesa de 1912. Este tipo de atuendo para la tarde era la elección de moda perfecta para una chica viajera.

Deborah Lynn Scott le prestó especial atención a la ropa interior de los personajes. Es bien sabido que las mujeres de 1912 no usaban brasier, sino que debían aparecer en sociedad con atuendos con una silueta bien marcada. Precisamente por eso, el personaje de Kate Winslet obligatoriamente tenía que usar corsé.

Mulán (2020)

Los atuendos son el mérito innegable de esta adaptación a la pantalla. La diseñadora de vestuario Bina Daigeler se fue de viaje tres semanas a China. Allí se sumergió en la historia del país y se inspiró en la ropa de la dinastía Tang (entre los siglos VII y X). En aquella época, las mujeres usaban vestidos con mangas alargadas y cintura alta. Además, el guardarropa de este período se distinguía por sus colores llamativos: los funcionarios se ponían uniformes morados, azules y rojos, y los vestidos tenían hasta cinco colores a la vez.

El atuendo más memorable fue el que tenía Mulán cuando llegó a la casamentera. Daigeler tomó como base un hanfu: un vestido tradicional chino. Está decorado con bordados hechos a mano: mariposas, magnolias y fénix. Tardaron casi cuatro semanas en hacerlo.

La duquesa (2008)

En 2009, el diseñador de vestuario británico Michael O’Connor fue galardonado merecidamente con un premio Óscar por su trabajo. Creó 30 trajes para Keira Knightley, quien interpretó a la duquesa Georgiana Cavendish. En su época, esta figura histórica fue la que estuvo más de moda en los círculos de la aristocracia inglesa.

La acción se lleva a cabo durante un periodo bastante largo: desde 1714 hasta mediados de 1800. Y los trajes reflejan claramente la evolución de la moda. Por ejemplo, el vestido de novia de la duquesa está inspirado en un lujoso atuendo francés de finales de 1770. Aquí puedes comprobar que hasta los pliegues de la falda coinciden. Presta atención al guardainfante: un armazón hecho de placas de bigote de ballena, con la ayuda del cual el vestido mantenía su forma.

Georgiana fue la primera en usar una pluma de avestruz como un accesorio de moda. La duquesa posaba para el artista con un sombrero de ala ancha adornado con plumas. Fue entonces cuando este tocado comenzó a tener demanda en toda Inglaterra. Por supuesto, el diseñador de vestuario reflejó este hecho en el guardarropa de Keira Knightley.

¿Qué otra película de época nominarías por su impecable vestuario? Escríbenos en los comentarios tu opinión y cuéntanos qué es lo que más te gusta de este tipo de filmes.

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