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10 Cosas por las que muchos padres regañan a sus hijos, pero en realidad no son tan malas

Criar a un hijo es posiblemente una de las cosas más difíciles a las que nos podemos enfrentar en la vida, y cuando se trata de decidir qué les permitiremos hacer y qué no, la cosa se puede poner muy complicada. Pero nosotras queremos tranquilizarte. Ya no estamos en la época de la educación con base en prohibiciones; hoy en día, muchos estudios comprueban que, en lugar de prohibir, hay que enseñarles a los niños a decidir por sí mismos, autogestionarse y encontrar el equilibrio.

Pero como sabemos que esto no es tan fácil, en Bella y Genial recopilamos algunas cosas muy comunes por las cuales vale la pena intentar no regañar al niño y dejarlo que aprenda solo.

1. Faltar a la escuela

Y sí, a veces vale la pena crear tiempo libre para tu hijo si notas que últimamente ha estado deprimido y tenso. El rendimiento académico no es tan importante, lo principal es la salud psicológica de un estudiante ocupado. Si ves la necesidad de un respiro para tu hijo, dale la oportunidad de reducir la velocidad y escucharse a sí mismo: ¿qué quiere?, ¿qué le gusta hacer?, ¿cuál es su sueño? Porque a veces, en un horario ocupado de niños (y adultos) no se puede encontrar tiempo ni energía para responder preguntas tan simples.

2. Comer comida chatarra

Seamos honestas: a casi todos los niños les encanta la comida chatarra. Ellos son felices en cuanto llegan a su boca frituras, chocolates, donas, papitas o cualquiera de estas comidas deliciosas, pero no muy saludables que digamos. A este respecto, muchos papás adoptaron una política de “cero comida chatarra” pensando que es lo mejor para la salud de sus hijos; pero, ¿realmente es así?

Actualmente, los especialistas aseguran que la norma absoluta no funciona. Por un lado, desde una perspectiva psicológica, el niño deseará con más fuerza lo que se le niega, incluso puede llegar a hacerlo a escondidas para evitar el enojo de sus papás. Y desde la perspectiva fisiológica, está comprobado que comer este tipo de cosas una o dos veces a la semana no afecta para nada la salud.

3. Jugar videojuegos

Baldi’s Basics in Education and Learning es un videojuego gratis de sobrevivencia en el cual, para avanzar, los niños deben resolver ejercicios matemáticos.

“A algunos niños les encanta el baloncesto, yo crecí con ganas de jugar videojuegos. Esto asustaba a mis padres, por eso ellos hacían todo lo posible para limitarme. Esto solo me daba más ganas de jugar mientras no me veían”, contó Chris Bergmann, director ejecutivo de una empresa de elaboración de aplicaciones. Él también confesó que no les prohíbe a sus hijos jugar en su computadora y en su teléfono, y gracias a esto mantienen una actitud tranquila a tales tipos de entretenimiento.

Los psicólogos dicen que los videojuegos son más beneficiosos para la mente infantil que ver caricaturas, ya que enseñan al cerebro a reaccionar más rápido y leer información. Esta destreza les servirá a los niños cuando crezcan y estén en el ambiente tecnológico aún más desarrollado en comparación con el actual.

4. Romper y ensuciar la ropa

Desafortunadamente, la mayoría de las impresiones que un niño puede obtener de una caminata están asociadas con diferentes tipos de actividades y exploración del mundo a su alrededor. No es sorprendente que en esos momentos el niño olvide cuánto vale la ropa que lleva puesta y el nombre del diseñador de la etiqueta detrás del cuello de su camiseta manchada de hierba.

Si te sorprendes por la cantidad de dinero que regularmente tienes que gastar para reemplazar las prendas que han perdido su apariencia presentable, tal vez valga la pena dividir el guardarropa del niño en ropa para jugar y ropa para salir, ¿no crees?

5. Gastar su propio dinero en cosas inútiles

De acuerdo con estudios, los niños modernos con mucha más frecuencia gastan su propio dinero en dulces, juguetes populares, revistas y videojuegos, los cuales posteriormente traen consigo compras adicionales. A muchos padres les parece que esto es gastar dinero en vano. Y frecuentemente tratan de proteger a sus hijos de gastos innecesarios con ayuda de prohibiciones o conversaciones. Pero tal enfoque tiene que frenarse por dos razones:

  • En primer lugar, desde que le diste el dinero a tu hijo, ya es suyo, y solamente él puede decidir cómo gastarlo. Esto es especialmente cierto para las familias en las que los niños reciben dinero de bolsillo a cambio de completar tareas domésticas.
  • En segundo lugar, a veces resulta beneficioso gastar dinero en baratijas y después arrepentirse. Solamente así tu hijo podrá aprender a controlar sus gastos y distinguir antojos inmediatos de necesidades realmente importantes y deseos.

6. Elegir su propia ropa

Muchos padres expresan su tendencia a controlar a sus hijos a través de elegir su guardarropa: cuando llegan al centro comercial, se encargan de elegir lo que a ellos les gustaría que sus hijos se pusieran; no solo eso, sino que en ocasiones menosprecian las elecciones de sus niños con frases como: “Eso está horrible”, “No te vas a poner ese pantalón roto” o “Eso no te queda bien”.

En este tema, los psicólogos recomiendan enfáticamente dejar que nuestros hijos elijan solos lo que se quieren poner, independientemente de si a nosotros nos gusta o no. Hacer esto traerá múltiples beneficios para los niños, entre ellos:

  • Ayuda a que el niño construya su individualidad, se autodefina en la sociedad y aprenda a expresar sin temor sus gustos y opiniones.
  • La ropa no se quedará en el fondo del clóset, sino que la usará. Ahora bien, si por alguna razón, la prenda le deja de gustar o deja de ponérsela, esto también le enseñará que los seres humanos cambiamos, evolucionamos y que eso está bien.

7. Causar “molestia”

Muchos padres están familiarizados con la frase “niño incómodo”. Al principio, parece que solo es un interminable dolor de cabeza para mamá. Pero primero debemos entender quién es un “niño cómodo”. Y este es el que obedece automáticamente y hace lo que le dicen. Se convierte en un adulto obediente que no tiene oportunidad de defenderse a sí mismo y sus intereses. Y créenos, los que lo rodean estarán encantados de aprovecharse de él.

Estamos de acuerdo en que criar niños traviesos puede ser difícil. Pero de ellos, por regla general, crecen adultos seguros de sí mismos que saben cómo actuar, en lugar de susurrar por lo bajo: “Aguanta un poco más”.

8. Dedicarse a actividades infantiles

Los psicólogos modernos dicen que los niños han comenzado a madurar demasiado rápido. Esto sucede cuando los adultos solo les dicen: “Ya no eres un niño chiquito”, “Qué infantil eres”, “¿Cuándo madurarás finalmente?”. Los niños mentalmente no maduran en un dos por tres, ellos pueden fingir ser mayores, pero no estarán listos para las dificultades que conlleva la vida adulta. Si tu hijo todavía tiene deseos y aficiones infantiles, no tiene sentido prohibírselas. Permite que tu hijo crezca de acuerdo a su ritmo.

9. Discutir con adultos

Con respecto a los niños pequeños, tal prohibición puede ser peligrosa, sin embargo, es importante que el pequeño sepa que no todos los adultos son buenos y que no todas sus solicitudes u órdenes deben obedecerse implícitamente.

Para los niños mayores, este es un problema moral. Desafortunadamente, la sabiduría y la justicia son cada vez menos dependientes de la cantidad de años vividos. A veces, una persona mayor puede confundirse con algo o comportarse abiertamente de una manera grosera. En tales situaciones, uno puede y debe aprender a defender su opinión y sus límites personales. Los adultos, por otro lado, tienen que enseñarle al niño a hacer esto sin explotar ni insultar (si, por supuesto, saben hacerlo).

Si crees que tu adolescente se salió de control porque comenzó a discutir contigo con demasiada frecuencia, recuerda que el argumento no es solo el campo de batalla de una persona, sino el de dos. Dale un ejemplo positivo al convertir las palabrotas en la búsqueda de hechos conciliatorios.

10. Ser descuidado

A los psicólogos realmente les preocupa que los niños modernos sean mucho más ansiosos, preocupados y deprimidos que las generaciones anteriores. La razón radica, en parte, en el hecho de que, hoy en día, muchos niños tienen que participar en maratones de conocimiento. Los planes de estudios de las escuelas se está volviendo más complejos y saturados, la cantidad de pasatiempos “de moda” está creciendo e incluso las redes sociales constantemente te hacen sentir no tan genial como los demás.

Por lo tanto, el niño moderno necesita urgentemente “no hacer nada”. Si aparece una ventana en el horario de tu hijo, no te apresures a llenarla con nuevas tareas. A veces es importante estar desocupado y ser feliz.

Y tú, ¿qué les has prohibido a tus hijos que, luego, descubriste que no debiste haber hecho? ¿Cómo crees que se puede llegar a un punto medio entre ser estricta y ser permisiva?

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