Bella y Genial
Bella y Genial

20 Historias de nuestras lectoras que no se dejaron intimidar en sus abusivos trabajos

Cualquier trabajo puede llegar a ser estresante y cansado, pero hay ciertos límites que nadie debería tolerar, como las injusticias o las faltas de respeto. Aunque la idea de renunciar sin tener otra alternativa resulte arriesgada, muchas veces es la única salida.

En Bella y Genial decidimos recopilar algunas de las historias de nuestras lectoras de Facebook, pues resultan tan increíbles que se merecen una ovación por su valentía al enfrentarse a jefes y compañeros de trabajo abusivos.

🟣 Trabajé en un supermercado haciendo de todo y siempre pedía que me ascendieran a jefe, pero nunca lo hacían. Hasta que un día, le dieron el cargo a otro empleado que no sabía nada del trabajo. Fui a reclamarle a mi jefe y dijo que el otro empleado había sido promovido porque tenía una caligrafía mejor que la mía. Pasé por RR.HH. y puse mi renuncia. Una semana después, me llamaron para que volviera a trabajar como jefe. Rechacé la oferta porque ya estaba trabajando en la competencia como gerente, ganando tres veces más. © Rhuy Versiane / Facebook

🟣 Trabajaba en una empresa donde mi función era muy cambiante, y nunca dejaba la oficina en el horario correcto. Además de que no me pagaban las horas extra, había veces en las que faltando 30 minutos para cerrar, me mandaban a llevar documentos a la otra filial que quedaba a 50 km. Yo siempre tuve ganas de migrar a otro sector de la empresa, por eso tenía tanta paciencia. Después de un año de trabajo, le pedí al dueño de las tiendas una promoción y transferencia a ese sector que tanto deseaba. La respuesta que obtuve fue que tenía que trabajar mucho para que eso sucediera, al menos 15 horas diarias. No le dije nada, fui directo a RR.HH. y renuncié. © Eneas Torres / Facebook

🟣 Trabajé en un restaurante donde los dueños (negocio de familia) eran muy mezquinos. Los empleados no podían comer ni lo que sobraba. Yo trabajaba atendiendo las mesas, pero me mandaron a limpiar un almacén que estaba hecho un asco. Estaba limpiando, cuando la dueña llegó gritando que yo había hablado mal de ella con dos de mis colegas; sin embargo, yo no sabía nada del asunto. Entonces, le pregunté si confiaba en mí, ella dijo que no y yo respondí nada más: “Está bien”. Dejé lo que estaba haciendo, me cambié de ropa y le dije que me iba. Ella reclamó que el restaurante estaba a punto de abrir, le contesté que ya lo sabía e igualmente me fui. Pasé por la oficina de un abogado y expuse todas las irregularidades (por ejemplo, no teníamos horario para almorzar, entrábamos a las 8 de la mañana y solo parábamos para comer cuando el restaurante cerraba a las 15, y era comer y levantarse, si no, nos miraban mal). Fuimos a parar al juzgado, ella peleó con la jueza y tuvo que pagarme una indemnización. © Juliana Ribeiro / Facebook

🟣 Yo trabajaba en una escuela de cursos profesionales y daba clases de reparación de computadoras. Siempre llegaba una hora antes, pues me llevaban en auto. El día que no me llevaron fue justamente el día en que tuve un accidente en el camino y, cuando llegué tarde, el dueño del establecimiento me gritó frente a todas las personas. Le comenté a un compañero que me iba a ir de allí. Al otro día, el patrón intentó convencerme de que me quedara y me pidió disculpas. © Vitor Hugo / Facebook

🟣 Tuve un jefe que cada vez que se enojaba golpeaba la mesa, tiraba las cosas al suelo, contra las paredes y gritaba. Un día mi paciencia se agotó. Cuando él golpeó la mesa y comenzó a gritar, me levanté, golpeé la mesa y dije que no me pagaban para estar soportando aquellas groserías. Tomé mi bolso y me fui. Al día siguiente él se comportó como un caballero. Trabajamos juntos por más de 6 años. © Lilia Mary / Facebook

🟣 En una entrevista de trabajo, me informaron que mi prueba escrita tenía la mejor nota y me preguntaron si podía trabajar bajo presión. Dije que sí, porque ya había trabajado así, pero que no me gustaba y que ningún empleado lo veía bien. Al día siguiente recibí un e-mail mencionando que no había sido seleccionada. ¡Mejor así! © Ana Cássia / Facebook

🟣 Conseguí empleo en una tienda. Siempre tuve la habilidad de hacer cuentas en mi cabeza, pero con tanta presión del jefe, no lograba hacerlas ni con la calculadora. Me quedé unos tres días, no aguanté y renuncié. Una vecina del patrón (dueña de una tienda) conocía a mi familia y le dijo que estaba perdiendo a una buena empleada. Entonces, él vino a pedirme que volviera, pero no acepté. Fue lo mejor que hice. © Rita Di Cácia / Facebook

🟣 Tuve una crisis renal mientras supervisaba una inspección, que ni siquiera era mi función. Cuando terminé, volví a la oficina porque era más cerca que ir al hospital. Una compañera llamó a la jefa, le contó lo que me estaba pasando y le pidió permiso para llamar un taxi y llevarme al hospital. En eso, la jefa quiso hablar conmigo, me preguntó si le estaba pidiendo dinero prestado para el taxi y le respondí: “Sí, fulana, le estoy pidiendo prestado, pues el empleado que sale de su casa sintiéndose mal para hacer el trabajo del jefe y evitarle una multa a la empresa tiene derecho a pedirlo, pero no se preocupe, nunca más voy a salir enferma de mi casa para venir al trabajo”. Cuando ella intentó reclamar, colgué el teléfono y no tomé el dinero. Quedé internada en el hospital y cuando salí, estuve dos días de licencia. Ese mismo día una empresa me llamó para entrevistarme. A la semana siguiente, estaba comenzando en una multinacional. © Fabiana Denise / Facebook

Bono

🟣 En 2010 trabajé en un supermercado, fueron los peores 7 meses de mi vida. En enero mi tío falleció temprano en la mañana, pero aún así fui a trabajar, le dije al gerente y me quedé hasta la hora del almuerzo, luego me fui y volví al día siguiente. 2 meses después falleció mi tía que prácticamente me crió, así que llamé temprano y avisé que no iría, los demás empleados me dieron sus condolencias cuando volví y un amigo me dijo que el gerente estaba enojado diciendo que no era posible que mis parientes decidieran morir uno después del otro. Qué falta de respeto y consideración por los demás. © Thaís Michels / Facebook

🟣 A mí no me pasó, sino a una compañera del trabajo. Era diciembre, casi Navidad, el papá de esta amiga murió, era fin de semana y tenía libre ese día. No fue a trabajar dos días (domingo y lunes), por el luto de su padre. Wow, la jefa se enojó con ella y la regañó, diciendo que no podía fallar y bla-bla-bla. Vi la escena y casi lloro, es una falta de humanidad. © Mariana Berardo / Facebook

🟣 Mi hermana falleció el año pasado, la sobrina de mi otra hermana era como la hija de mi hermana que falleció, pero el lugar donde trabajaba no la dejaba ir al velorio y funeral; pensé que era absurdo, sufrió mucho. © Janete Bernardo / Facebook

¿Cuál ha sido la peor experiencia que has tenido en algún trabajo?, ¿cómo lo resolviste?

Imagen de portada Hellen Fagundes/Facebook
Bella y Genial/Historias/20 Historias de nuestras lectoras que no se dejaron intimidar en sus abusivos trabajos
Compartir este artículo
Te pueden gustar estos artículos