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15 Pruebas de que la vida turca no es similar a ninguna otra del mundo

Así como cada persona es un mundo, los países también. Algunas de nuestras costumbres y tradiciones, pueden no existir o ser completamente diferentes en otros rincones de la tierra. Turquía es un país repleto de lugares bellísimos, pero también donde su gente tiene hábitos que tal vez podrían resultarnos un tanto extraños o fuera de lo que es normal para nosotras.

1. Los adultos no suelen celebrar su cumpleaños

En Turquía solo los cumpleaños de los niños se celebran a gran escala. De adultos, las personas no suelen celebrar esta fiesta, ni reunirse, ni dar y recibir regalos. Si se celebra, se hace en un círculo familiar estrecho, bebiendo el té y comiendo pastel. Los amigos y los conocidos, por regla general, simplemente mandan una felicitación por un mensaje de texto.

Esto sucede, porque muchos de ellos no saben su verdadera fecha de cumpleaños. La razón es que las tarjetas de identificación nacional, a veces, se entregan mucho tiempo después del nacimiento de un bebé. Por lo tanto, la fecha de expedición de la tarjeta se coloca como el cumpleaños del pequeño, aunque no sea el día real.

2. Nombres divertidos (e incluso indecentes) de platos locales

Hay muchos platos en Turquía, de cuyos nombres se ríen incluso los propios turcos. Si ves en un menú delicias como “Chuletas a prueba de balas”, “Ombligos de mujer”, “Montón de ateos”, “Imam desmayado”, “Postre de burdel”, pídelos sin miedo: comerás rico y levantarás tu estado de ánimo.

3. La corona de flores tiene otro propósito

Algo que podría resultarnos muy raro a algunas personas de occidente, es el significado de las coronas de flores. En otras partes del mundo, este tipo de arreglos se utiliza generalmente en los funerales. Pero para los turcos es diferente. En las bodas turcas no es común regalar ramos de flores, pero en ocasiones, se suelen dar en las bodas con una tira que lleva el nombre de quien las obsequió.

4. Tradición del café salado

Esta práctica se lleva a cabo cuando el novio va a la casa de la novia a pedir su mano. La futura prometida prepara café turco para los invitados. Solo que la taza del novio, en lugar de azúcar, lleva sal. Si cuando la bebe no le parece desagradable, se considera como algo positivo. Si sucede lo contrario, puede estropear el momento.

5. Bebederos en memoria de los familiares fallecidos

Pocas personas saben que los numerosos bebederos en las calles de Turquía no están instaladas porque sí, sino en memoria de los familiares fallecidos, la mayoría de las veces, de los padres. Sobre cada fuente hay un cartel donde se indica el nombre y el apellido del difunto. Se cree que los transeúntes beberán de la fuente y rezarán por el descanso del alma del pariente, y con eso sumará puntos en el otro mundo.

6. Los turcos nunca están apurados

En Turquía, la gente está acostumbrada a vivir aquí y ahora. Planear, seguir un horario, vivir en un ritmo frenético, eso definitivamente no es sobre ellos. Desde afuera puede parecer que las personas no tienen nada que hacer en absoluto: beben té, toman el sol y chismean sobre sus vecinos. Esto también se aplica a los negocios: no hay clientes, y bueno, qué se le va a hacer. Nadie presionará a los empleados, nadie exigirá el cumplimiento de las fechas límite ni amenazará con el despido. La otra cara de esta actitud Zen hacia la vida es la falta de puntualidad. Puede ser difícil organizar una cita, y llegar tarde se considera algo natural.

7. Invasión de hombres con cintas negras en la cabeza

En Estambul es común cruzarse con hombres afeitados, con un vendaje negro en la cabeza y una herida vendada en la nuca. El primer pensamiento que uno tiene es que son sectarios que realizan algún rito extraño. O tal vez estas personas están enfermas de algo. Resulta que estos son los hombres que vienen a Estambul especialmente para hacerse un trasplante de cabello. Los turcos comienzan a quedarse calvos a temprana edad y están muy preocupados por esta característica. Es fácil adivinar que las clínicas de trasplante capilar en Turquía están en auge.

8. En lugar del ramo de la novia, la suela de los zapatos

Hay muchas costumbres interesantes en las bodas turcas. Por ejemplo, antes de la boda, la novia escribe los nombres de sus amigas solteras en las suelas de sus zapatos. Se cree que el nombre que se borre primero será el de la chica que será la siguiente en casarse. Recientemente, el lanzamiento de ramo habitual para nosotros se ha sumado a esta tradición.

9. Las mujeres prefieren cesárea al parto natural

Más de la mitad de las mujeres turcas eligen una cesárea, incluso si no hay indicaciones médicas para ella. Muchos explican esta actitud hacia el parto por la crianza: las mujeres turcas mimadas desde la infancia por el amor de sus padres simplemente no quieren soportar el dolor. En los últimos años, los médicos turcos han insistido cada vez más en los nacimientos naturales, y para aquellas que aún tienen miedo de dar a luz por su cuenta, se ofrece la opción del parto en el agua. Por cierto, los hombres turcos no tienen nada en contra de asistir al parto e incluso organizar una sesión de fotos de la ocasión.

10. Los cónyuges no se llaman por su nombre

Si te vas a casar con un turco, tendrás que despedirte de tu nombre. En las familias turcas, los cónyuges se llaman entre sí con las palabras aşkım (mi amor), güneşim (mi sol), canım (mi alma), meleğim (mi ángel) y otros epítetos orientales, pero no por su nombre. Se cree tácitamente que el nombre es necesario para llamar a amigos o conocidos, pero el esposo y la esposa están más cerca el uno del otro y no necesitan tales formalidades.

11. Los niños no se mecen en brazos, sino sobre las piernas

No es ningún secreto que los niños son muy adorados en este país. Pero los extranjeros se sorprenden de que los niños no se mecen en brazos, sino sobre las piernas. En lugar de cargar al niño en los brazos durante horas, lo colocan sobre las piernas extendidas y lo mecen despacito, calmando al bebé. Este método realmente permite dormir al niño rápidamente, además, las manos permanecen libres: puedes hojear una revista o picar algo mientras.

12. El baño es diferente

Un inodoro tradicional en Turquía es un agujero en el piso, cerca del cual hay un grifo en la pared, y al lado hay una jarra para lavarse. Hoy en día, los inodoros modernos están equipados con una ducha higiénica especial. “En su primera visita a mi ciudad natal, mi esposo turco no lograba explicarme lo que estaba buscando en mi inodoro”, compartió una chica en su blog. “Es algo común en Turquía, él quería lavarse”.

13. Nada de zapatos dentro de un departamento

En Turquía no se acostumbra a entrar a una casa con los zapatos puestos; se los quitan sin entrar en el edificio, generalmente dejándolos simplemente en la entrada o en la calle. Cada casa turca debe tener unos pares de pantuflas para los huéspedes, pero puedes venir con las tuyas. Este acto no sorprenderá a nadie.

14. Toman té a toda hora

Turquía es uno de los 5 países que más producen té. Por eso no es nada raro que también sean el país número 1 que más consume de esta bebida. Otra peculiaridad, son sus características tazas de vidrio que simulan la forma de un tulipán. Este tipo de taza está diseñada para poder sujetarla de manera más cómoda y para mantener el té caliente por más tiempo. Además de que estéticamente lucen muy lindas, ¿no les parece?

15. Tienen un gran amor por los gatos

Así como en otros lugres del mundo es común encontrarse con muchos perros en la calle, en Turquía son más frecuente los gatos. Estos animalitos son considerados sagrados en este país. Por lo tanto, todo el mundo los alimenta y les construye casas para que puedan refugiarse.

La fama de Turquía por los gatos es tal, que incluso algunos de ellos se han vuelto famosos. El caso de Gli, un felino que reside en Hagia Sophia, una mezquita convertida en museo, es de los más conocidos. Gli es tan carismático que posa para las cámaras e interactúa con los turistas, por esa razón tiene su propia cuenta de Instagram.

Imagen de portada RODNAE Productions / Pexels, randragor / Pikabu
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