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6 Pros y contras de seguir una dieta basada solo en frutas y verduras

Es un hecho indiscutible que las frutas y las verduras son alimentos muy saludables, ¿por qué crees que todas las mamás insisten a sus hijos, desde pequeños, en que coman más de estos alimentos? Porque están llenos de ventajas: aportan vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes. Además, ayudan a prevenir enfermedades como la diabetes, el sobrepeso o la hipertensión. Debido a todos estos atributos, y creyendo que será lo mejor para su salud, algunas personas intentan basar su dieta exclusivamente en frutas y verduras.

En Bella y Genial nos interesa tu bienestar y que tomes decisiones informadas. Por eso investigamos cuáles serían las consecuencias reales de comer únicamente frutas y verduras.

1. Al principio perderíamos peso muy rápidamente

  • Las frutas y verduras son muy ricas en agua, y su contenido calórico es muy bajo. Para consumir la misma cantidad de calorías que se consumen llevando una dieta variada, la persona tendría que ingerir grandes cantidades de comida muchas veces al día, y puede que aun así su dieta siga siendo hipocalórica, con lo cual la pérdida de peso sería inevitable.
  • Además de su baja densidad energética y su alto contenido de líquido, las frutas y verduras también poseen propiedades saciantes, que ayudan a reducir la sensación de hambre, haciéndonos sentir “llenos” durante más tiempo. Este es otro factor que favorece la pérdida de peso.
  • Si bien este grupo alimentario es rico en vitaminas y minerales, no abarca todos los necesarios. Así que si nos alimentáramos exclusivamente de frutas y verduras, a largo plazo podríamos sufrir carencias nutricionales, empezando por la falta de vitamina B12. Esta, que es vital para nuestra salud neuronal, no está presente en ningún producto de origen vegetal. Al llevar dietas totalmente vegetarianas o veganas, debe consumirse en forma de suplemento.

2. Perderíamos masa muscular

  • Para generar masa muscular, nuestro cuerpo necesita proteínas, presentes en mayor cantidad en productos de origen animal, como carne, pescado o huevos. Si bien en el reino vegetal también es posible encontrar buenas fuentes de proteínas, estas no están justamente en las frutas y las verduras, sino en las legumbres y los frutos secos. Si no adicionamos a nuestra dieta alguna fuente de proteína, nuestra musculatura acabará disminuyendo considerablemente.
  • Al seguir una dieta tan restringida y restrictiva, es muy probable que a largo plazo también acabemos sufriendo ansiedad o depresión. Estar constantemente privándose de todo, reprimiendo deseos y manteniéndose bajo control es una tarea sumamente agotadora y estresante, tanto a nivel físico como mental.

3. Nos sentiríamos menos hinchados

  • Esto se debe a que los productos de origen vegetal son mucho más fáciles de digerir. Mientras que nuestro sistema digestivo necesita alrededor de dos horas para digerir un filete de carne o pescado, requiere de poco más de media hora hacer esto con frutas y verduras crudas que fueron consumidas completas. Y en caso de haber sido ingeridas en forma de jugos, menos aún: solo de 15 a 20 minutos.
  • Otro factor que aumenta esa sensación de ligereza en nuestro cuerpo es que siguiendo esta dieta, vamos al baño con mayor frecuencia. Los productos de origen vegetal contienen mucha fibra, por ello nuestro tránsito intestinal se regula, lo que nos permite ir al baño con mayor facilidad y sin acumular residuos en nuestro vientre.

4. Podríamos sentirnos cansados o tener menos energía

  • Las dietas hipocalóricas para la pérdida de peso están bien, siempre que se sigan durante períodos preestablecidos y bajo estricto control médico. Pero si consumimos constantemente menos calorías de las que necesitamos, llegará un punto en el que nuestro organismo no podrá realizar sus funciones básicas con normalidad. Le faltará energía (kcal), y puede que además de cansancio, experimentemos dolores de cabeza y mareos.
  • El cansancio excesivo no se debe pasar por alto, ya que también podría ser un síntoma de anemia. El no consumir carnes rojas, que son una importante fuente de hierro, sumado a la falta de B12, puede derivar en una deficiencia de hierro suficiente como para provocarnos esta condición.

5. Nuestra piel luciría mejor

  • Para tener una piel bonita, no hay nada más importante que la hidratación, tanto por dentro como por fuera. Las frutas y las verduras nos ayudan en ambos casos, y al estar mejor hidratados (y consumir menos grasas saturadas y productos refinados), es muy probable que nuestro cutis luzca mucho mejor, se vea más sano y luminoso.
  • Otro beneficio de aumentar nuestro consumo de frutas y verduras es que mejorará nuestra salud cardiovascular. Este cambio en nuestra dieta nos ayudará a reducir los riesgos de sufrir infartos, así como de tener enfermedades cardiovasculares o coronarias.
  • También experimentaríamos una reducción de los niveles de colesterol “malo” en nuestra sangre. Cuando nuestro torrente sanguíneo arrastra demasiado de este, existe el riesgo de que pueda acabar acumulándose en nuestras arterias, lo que puede provocar un mal funcionamiento a nivel cardiaco o circulatorio.

6. Podría provocarnos deficiencias nutricionales

Nuestro cuerpo requiere de un delicado equilibrio de nutrientes para funcionar correctamente. A pesar de que la cultura de las dietas ha satanizado las grasas y los azúcares, nuestro cuerpo necesita una pequeña cantidad diaria de ambos para desempeñarse sin problemas. Las grasas funcionan como reserva de energía y para proteger órganos, mientras que el azúcar es el combustible de nuestro cerebro. Por su parte, las proteínas que provee la carne son esenciales para que nuestro cuerpo repare y produzca células nuevas.

Por lo tanto, una dieta exclusiva de frutas y verduras sería deficiente en los tres macronutrientes que mencionamos arriba. Eso podría provocar bajos niveles de vitamina B12, calcio, vitamina D, yodo y ácidos grasos omega-3. La carencia de estos elementos puede conducir, como lo hemos mencionado ya, a enfermedades como anemia, cansancio crónico, disfunciones del sistema inmunológico o, a largo plazo, afecciones como la osteoporosis.

Conclusión

Finalmente, comer solo frutas y verduras no es suficiente para mantenernos correctamente nutridos. Nuestro organismo, para funcionar adecuadamente, necesita a diario unos 40 nutrientes diferentes que no es posible obtener de un solo grupo de alimentos. Las frutas y las verduras son buenas, pero los extremos no. Algo bueno en exceso puede acabar siendo malo también, y las dietas tan restrictivas como estas traen más contras que pros a largo plazo.

Lo ideal es llevar una alimentación responsable, sana y equilibrada, que incluya con moderación y en su debida proporción todos los grupos de alimentos de la pirámide nutricional. Y siempre, ante cualquier modificación que queramos realizar en nuestro régimen alimentario, lo más recomendable es consultar con un profesional.

¿Cuáles son tus alimentos favoritos? Si te pusieran enfrente una pasta boloñesa y un buen plato de verduras, ¿cuál preferirías?

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